miércoles. 06.07.2022

¿Han perdido los jurados tradicionales su connotación de respeto dentro del Hip-Hop?

Previamente en la cultura, los jurados gozaban siempre de respeto por parte de la comunidad, y raramente se ponía en duda su decisión ¿Ha cambiado esto?

Hace poco, lanzamos una entrevista a Kapo 013, un personaje imprescindible del panorama de nuestro freestyle nacional, para hablar con él sobre su nuevo libro. 

Aprovechando el marco de la misma, le planteé una duda que me asalta desde hace tiempo: ¿Han perdido la figura de los jurados, el respeto del que gozaban antes?. 

Un poco de contexto

Normalmente, dentro del Hip-Hop se suele desarrollar una actividad de competición sana en las disciplinas. Anteriormente, el sistema que se utilizaba para decidir los ganadores de estos eventos, era pedirle a un jurado de tres figuras destacables del panorama que votase a favor de uno u otro. 

Sin entrar en más detalles, ya que esto tiene sus recovecos, este sistema era sencillo y se basaba en algo con lo que antes se le llenaba la boca a cualquier persona que se sintiese parte de la movida: Respeto. 

Respeto por el jurado, por su criterio, su antigüedad o peso dentro de la cultura, y sobre todo respeto por su decisión. 

Podíamos encontrar este funcionamiento en cualquiera de las disciplinas, destacando en el freestyle como vertiente competitiva del rap, y en el breaking, donde este formato estuvo muy extendido, y sigue a día de hoy, en las battles. 

Pero todo cambia y evoluciona...

Sin embargo, con el crecimiento de los últimos años, este tipo de funcionamientos tuvieron que evolucionar. Actualmente, podemos encontrar propuestas que, aunque presentan diferencias, organizan las votaciones y las decisiones del jurado con base en una puntuación, que es lo que finalmente les hace decidir quién ha ganado. 

Esta medida se comenzó a desarrollar por diversas organizaciones que buscaban la profesionalización de las disciplinas para poder entrar en círculos que anteriormente no aceptaban elementos del Hip-Hop debido a su falta de regulación. De esta manera nacieron competiciones como el R16 de breaking en Korea, o la propia FMS en nuestro país. 

Son sistemas más complicados, que buscan objetivizar las decisiones sin dejar flecos sueltos a la subjetividad del gusto de cada juez, para que no pueda favorecer sus gustos personales con su decisión. No obstante, la subjetividad nunca se puede eliminar totalmente. 

Hasta aquí todo va bien. Los jurados siguen manteniéndose, la nueva estructura permite la introducción de las disciplinas en nuevos espacios y su crecimiento, así como la accesibilidad para un público mayor.

Pero como con todo, llegan los problemas. 

Los problemas derivados de profesionalización y popularización

El acceso de público más mainstream, o de fuera de la movida, implica muchas veces una falta de comprensión sobre x dinámicas internas que acaban derivando, por tanto, en una falta de acuerdo con las decisiones tomadas por el jurado. En el caso de disciplinas como el freestyle, hay además un fenómeno de equipo, una hooliganización, como nos comentó Kapo, que no ayuda. 

Otro nuevo elemento ayuda a que aumente este problema: Las redes. 

Las redes tienen muchas cosas buenas y malas, pero sin lugar a duda una de las peores y más devastadoras, es la sensación de protección y anonimato, que lleva a muchos usuarios a expresar opiniones que no daría directamente y además a hacerlo de una forma muy inadecuada. 

Esto lo pudimos ver a principios de año varias veces en el freestyle español, donde el público realizó una auténtica campaña de acoso y derribo contra varias figuras importantes del panorama. 

Sin embargo, uno de los elementos que salió más mal parado de esta situación fue el jurado de la propia competición, formado por personas con un criterio muy fundado y amplia experiencia en el free, y que vieron sus decisiones, tomadas además a través de un sistema objetivizador, puestas en duda. 

La organización propuso además la idea a raíz de esta situación de hacer un sistema de control, para evitar la toma de decisiones "influenciadas" en estas situaciones. 

Tanto la reacción del público como la medida propuesta, a mi modo de ver, socavan una de las figuras más básicas del Hip-Hop, robándole totalmente el elemento de respeto del que gozaba por parte de la comunidad y trasladándole a la posición que tiene el árbitro en un equipo de fútbol. 

Esto no pasa únicamente en el free, lo he visto en casos en el breaking, y a mi forma de ver esta sí que es una auténtica pérdida para la cultura. Si socavamos las bases de los jurados y de los miembros ilustres que los forman y que se han ganado el ocupar esos asientos a pulso, ahí sí que estaremos dando un paso atrás para el Hip-Hop. 

Podemos no compartir opiniones, pero no respetar a los jurados y sus experiencias es una auténtica tontería que, además en este caso, ha dado cancha ancha para el ciberacoso. 

¿Han perdido los jurados tradicionales su connotación de respeto dentro del Hip-Hop?
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