Estamos ya en pleno verano, con un calor increíble y en uno de los momentos más tranquilos del año en cuanto a música. La mayoría de artistas están en festivales, y tienen poco tiempo para lanzar música nueva, o están ultimando el último apretón del año que llegará en otoño. Sin embargo, en medio de este parón ha destacado la vuelta al ruedo de Locoplaya.
El trío formado por Bejo, Don Patricio y Uge regresó con un nuevo EP titulado El Caletón, en el que han traído de vuelta su particular estilo desenfadado. Un trabajo que más allá de destacar por las fechas en las que nos llega, francamente, nos ha recordado que el rap no tiene que sonar serio o enfadado.
Una rotura por lo sano con la escena
Cada tema de El Caleón transporta directamente a una tumbona con mojito en mano, y es que pocos grupos logran capturar tan bien la esencia del verano como Locoplaya. Ciertamente, el ritmo es un poquillo pegajoso, y no diríamos, estos tres temas se convertirán en clásicos del rap nacional, pero nos han traído de vuelta algo que llevábamos tiempo sin ver: El rap como una música de diversión.
Siempre se reivindica que el rap tiene que ser una música combativa, reivindicativa, que hable de los problemas actuales. Pero eso no es del todo cierto. El rap puede ser un género divertido, y lo ha demostrado desde sus inicios en el que básicamente podemos decir que se desarrollo como un juego que poco a poco ha ganado en seriedad.
Sin embargo, actualmente, con su profesionalización, y con la popularización de esa vertiente más ruda, gangsta y que busca demostrar que cada artista es el más duro de su esquina, tenemos la impresión de que todos los temas suenan igual: A un egotrip serio, agresivo e incluso un tanto pasivo.
Locoplaya rompe con estos esquemas
Este EP, más allá de traernos de vuelta a un grupo que pese a las críticas ha marcado un antes y un después en la actualidad del rap canario, nos trae un gran recordatorio a escena: No hace falta ser el más gánster de tu barrio para ser un buen rapero, original y popular. Las letras de Locoplaya carecen de seriedad. Como decía Duo Kie acertadamente: El grupo habla de nada y parece que habla de todo. Y es algo que en medio de un panorama tan machacon, se agradece mucho.
Ojo, no quiere decir esto ni que el resto del panorama actual sea malo (ni muchísimo menos), ni que Locoplaya haya inventado una formula novedosa. Simplemente, son un ejemplo clarísimo de como este estilo puede ser popular entre el público, sin necesidad de encajar claramente en la tendencia general, y aportando, de paso, un soplo de aire fresco.
Y es que temas como Ricotta a mí personalmente me recuerdan al tono de Niño Wey, de He Visto el Futuro, o sin ir tan lejos a algunos de los temas de Polvo, el último disco de Sho-Hai o el disco de Illo Juan. Temas que tienen o un storytelling surrealista y creativo, o que se ríen de si mismos. Que nos recuerdan que se puede seer rapero sin tomarse tan en serio.
Un EP que suena como un recordatorio
Un recordatorio de que hay un gran espectro dentro del rap, y no es necesario ceñirse al mayoritario. Un recordatorio de que el rap puede ser también música de fiesta, que puede ser divertido, sin por ello perder importancia. Un recordatorio de que, por favor, ser rapero no implica que una letra no te pueda sacar una sonrisa.
Los juegos de palabras de Bejo, Uge y Don Patricio, son ridículos, pero ingeniosos. Y ahí está el mérito. En conseguir que este verano te lo pases riéndote con el chiste tonto de la Ricotta. Y eso, aunque haya peña a la que no le guste, también tiene muchísimo mérito.



