Huda es una de esas artistas que para nosotros debería calar más hondo en el panorama. Una artista que no solo tiene voz propia y original en su música, si no que además tiene una voz comprometida. La "madurez" artística que alcanzó con su último LP, Jamila, demuestra el potencial y la capacidad de fusionar y transmitir de la madrileña.
Pero hoy no venimos a hablar de ella solamente por ser un referente musical, si no también por ser una voz que grita la verdad del panorama.
De Yo no me callo a Tema triste
Ayer, Huda liberaba un nuevo single. Bajo el título "Tema triste", con un formato sencillo y de corta duración. Un tema que nos traía reminiscencias de otro tema anterior con el que Huda, desde luego, ganó repercusión. Ese tema era Yo no me Callo. En el, la rapera criticaba duramente a una industria que ocultaba los trapos sucios, abusos a fans y excesos, de forma sistémica. Un tema que cobró otra dimensión cuando estalló el caso de Ayax y Prok.
No fue la única en pronunciarse de esta forma y elevar un grito al cielo. Otras artistas como por ejemplo Sara Socas con su tema Dueños de tó, también trasladaron protestas similares a través de su música. Curiosamente, todas mujeres. Quejas que como decíamos cobraron nombre, apellidos y forma, tras el escándalo que se formó en torno a los granadinos.
Un resurgir indeseable
Ante la falta de denuncias en firme, todo el escandalo que sacudió a los gemelos fue poco a poco atenuándose. Con consecuencias, pero atenuándose. Hasta que los egos se sanaron y reflotaron. Una situación que derivó en el tremendísimo beef entre Ayax y Fernandocosta, del cual el primero salió escaldado, aunque no parezca admitirlo.
La cosa podría haberse quedado ahí, pero parece que determinadas partes no quieren hacerse cargo de la situación. Hace un par de semanas, Yo no me Callo volvía a sonar con fuerza en las 2Spicy Sessions organizadas por Grimey Wear, con otro cariz ahora a toro pasado. A rebufo, ayer salía Tema triste, porque está claro que Huda se debe a la verdad.
No hacen falta nombres
Huda se reafirma en todo lo que decía en Yo no me callo, de forma quizás más directa, abrazando la contradicción propia, y asumiéndola para continuar. Dejando un mensaje y una advertencia sincera y clara, toda una lección para implicados y participantes, en mayor o menor grado. Un tema directo, con un culpable claro, pero que ataca a un mal sistémico, al virus de la industrialidad musical.
Por otro lado, y como faro de luz, en Tema triste transciende un ligero mensaje de esperanza. De resultados al trabajo, al posicionamiento y una respuesta a gritar la verdad. Un matiz que choca con Yo no me callo, y que pilla de sorpresa en contraposición a un escenario, desalentador.
Un tema con el que nos reafirmamos en la admiración que tenemos por Huda, por su trabajo y por sus principios artísticos. Hacen falta más artistas que si se consideran moralmente suficientes para ser referentes de verdad.



